Por fin ha llegado el verano, pero varios días o incluso semanas con 30 grados o más son demasiado incluso para el más empedernido de los amantes del sol. Hace calor, se suda y no se puede estar ni en el trabajo ni en casa. Las altas temperaturas pueden provocar dolores de cabeza, insomnio y problemas circulatorios y de concentración. Con nuestros consejos seguro que mantienes la cabeza fría.

Consejo 1: Desconecta los aparatos
Todos los aparatos, como televisores, radios y otros dispositivos eléctricos, desprenden calor constantemente cuando están enchufados. A esto se le llama calor residual. Por eso, desenchufa todos los aparatos que no necesites para evitar un calor adicional innecesario en tu casa.
Consejo 2: Elige el outfit de verano adecuado
Ponte ropa holgada para que tu cuerpo pueda respirar. Los tejidos naturales, como el algodón ligero, son muy adecuados para esto. Son muy transpirables y ayudan a tu cuerpo a regular su temperatura. A través del sudor y el intercambio de calor con el aire, el cuerpo intenta mantener su temperatura en equilibrio. Evita a toda costa los tejidos sintéticos y que no transpiren.
Consejo 3: Ducharse regularmente con agua tibia
Ducharse con regularidad ayuda al cuerpo a bajar la temperatura, pero presta atención a la temperatura del agua. El agua demasiado fría puede provocar una especie de estado de shock en tu cuerpo, lo que aumenta la presión arterial y el ritmo cardíaco. El aumento de la sudoración tras el enfriamiento es entonces otra consecuencia indeseada. Por este motivo, es mejor ducharse con agua tibia.
Consejo 4: Evita las bebidas heladas
Las bebidas frías impactan a tu digestión de forma similar a una ducha fría. Por eso, intenta evitar las bebidas frías y, a ser posible, opta por agua tibia. Lo ideal en días muy calurosos es beber entre 2,5 y 3 litros, dependiendo de tu complexión. Quien suda mucho, pierde también mucha agua. El cuerpo necesita suficiente líquido para mantener su temperatura en equilibrio. Añade un poco de limón o jengibre para conseguir ese toque refrescante sin necesidad de cubitos de hielo.
Consejo 5: Ventila bien por la mañana
Por la mañana, debes abrir todas las ventanas de par en par y ventilar bien toda la casa o la habitación durante 15-30 minutos. Justo a primera hora de la mañana es cuando la temperatura suele ser más baja, ya que por la noche la naturaleza se enfría. Después de ventilar, debes cerrar todas las ventanas y, si es posible, mantener cerradas las cortinas, los visillos y las persianas para que el aire caliente se quede fuera.
Consejo 6: Elige los alimentos adecuados
Los alimentos ligeros y con alto contenido en agua, como la fruta fresca, suponen menos carga para el cuerpo y lo refrescan. Por eso, el melón, el pepino o las fresas son el tentempié ideal para entre horas. También son una buena opción los alimentos ricos en minerales, como las ensaladas. Se deben evitar los platos picantes, ya que solo aceleran el metabolismo innecesariamente.
Consejo 7: Busca la sombra
Sobre todo por la mañana y hasta primeras horas de la tarde, la radiación solar es especialmente intensa en verano. Esto es sin duda beneficioso para la producción de vitamina D, ya que esta solo se produce con la exposición directa de la piel al sol. Debido a la importancia de la vitamina D, deberías dar un paseo al sol durante 15-20 minutos al día. Por lo demás, es mejor que pases el tiempo a la sombra o en otros lugares frescos para no sobrecargar tu circulación innecesariamente.